II CAPITULO (parte 2)
El
Narración de El
Ahora sí estoy preocupado, ella ha cambiado mucho, no solía estar deslumbrante, pero su vestimenta ya ni le importa. Le digo:
- Celeste, ¿bien?
Ella me dice que sí, pero se va a otro lugar a pensar o a meditar; en realidad no sé qué hace. Su mirada se pierde como si viviera en otro mundo; a veces sonríe, otras veces se le salen lágrimas. He intentado hablar con ella, pero me evade sutilmente, y lo que al principio me pareció lo mejor, solo porque evitaba pelear, ahora me causa intriga.
No escucharla por un tiempo fue un gran alivio para mí, pero no escucharla nada de nada se está volviendo muy incómodo. Miré una foto en casa de su madre y recordé a su madre sonriendo a carcajadas por las anécdotas que contaba, su mirada de orgullo, sus reconocimientos me hicieron sentir el mejor esposo para Celeste.
Recuerdo que mientras éramos novios recibí ese gran correo:
“Quisiéramos que trabajara en nuestras oficinas; somos la compañía de más alto nivel del momento”.
Se lo dije a Celeste, ella se emocionó y nos casamos rápidamente para mudarnos a esta gran ciudad, con este gran trabajo esperándonos. Solo sabía que su familia tenía que cerrar sus grandes bocotas y aceptar que fui lo mejor que pudo haber pasado a Celeste.
La boda fue sencilla, pero Celeste era la atracción del lugar; se veía realmente hermosa, su sonrisa, su mirada, las caras de sus tías tratando de sonreír. Parecía que ni las mejores cirugías podían sostener por tanto tiempo las sonrisas en sus rostros, pero Celeste, ese día sentí que todo el resto del matrimonio sería así.
Cuando llegué la primera vez del trabajo, hablamos casi toda la noche. Le conté cómo era el jefe, lo imprudente que era un socio que se llamaba Damian y lo lujosa que era la oficina. Luego terminábamos bajo las sábanas, apasionados y con la sonrisa del mejor futuro que podíamos tener. Luego de varios dias, meses, y algun buen tiempo, ya no era lo mismo, ya no tenia nada que contarle, ella me esperaba feliz, hermosa, y con muchas palabras, pero ya no tenia nada que decir, era el trabajo de mis sueños, era bien pagado, pero ya no habia nada nuevo, todos los dias eran exactamente lo mismo, mi computador, mi oficina lujosa, imprudencias de Damian, y mi amigo Dylan hablando futbol, o beisbol, o cualquier deporte, Celeste siempre hablando y hablando, y me estába hartando, no ella, bueno si, ella, pero tambien toda la vida que habia soñado era lo mismo dia tras dia, comence a evadirla, a prender el Tv apenas llegara solo para hacerme el entretenido, y para entrenterme de verdad, luego caia exhausto y esperaba al proximo dia.
Ahora Celeste hacía lo mismo conmigo, ya no quería hablarme, buscaba cualquier cosa para “entretenerse” ¡como si no supiera esa estrategia!, y luego de un tiempo, Celeste comenzó a hacer ejercicio, a vestirse muy hermosa, y ni siquiera sé qué pasó.
La veo frente al espejo sonreír, pintarse, dar vueltas para ver si esta ropa es la adecuada o no, y me da cierto celo pensar que no es para mí. En mi oficina, mientras miro mi computador, no puedo dejar de pensar si Celeste tiene una aventura, y por supuesto quiero saber quién es. Reviso todas sus redes en internet, y nada en especial; voy hasta la cafetería y allí está Dylan.
Dylan pasa horas en esta cafetería.
—Y entiendo que todo sea tan personal, pero Dylan, creo que a veces exageras.- dije con una sonrisa
Bueno, ¿que puede decir Dylan si me acerco a la computadora y veo un poco de lo que tiene allí?
Al acercarme a la computadora, no pude sorprenderme y decir en voz alta:
—¡Dios!- dije asombrado.
Dylan se molestó y apagó el computador, y lo cierra completamente, y en seguida me dice:
—¿-.Que haces? ¿Porqueeé miras??
—.-Tranquilo amigo, no vi nada extraño, tranquilo.- dije riendome.
Entré a una cafetería clásica, con contrastes entre la claridad de paredes blancas y el mobiliario oscuro, y donde la iluminación aporta una tonalidad suave, ambiental, evitando por completo la luz directa: mobiliario de líneas sencillas, taburetes altos de madera con base de hierro, mesas y sillas de madera.
—Dylan, mi esposa ha estado tan extraña, ahora se arregla más de lo normal.
— Sí la he notado… Ha cambiado mucho… . dijo Dylan.
—-Si revise su celular y nada, está todo intacto.
—Tiene una aventura —saltado uno de los contadores hacia nosotros; él es de estos hombres que nunca invitas a que entre en tu conversación, pero igual lo hará—Le pasó a mi hermana… No había evidencias, solo estaba mucho más arreglada, y dejó a mi cuñado por otro, mejor preparado…- dijo Damian, este es el hombre mas imprudente de la oficina, y tal vez de todo el edificio.
—-Hmm, ok…
—-Con mejor sueldo, más atractivo, muy gracioso…
—-Si entendí el punto, Damian, pero Celeste no es así, te lo digo, conozco a esta mujer, nunca dará un paso a la infidelidad; ella tiene esta especie de principio, ¿sabes? No importa lo que pase, ella hará lo correcto…
—Wow- —dice Damian con gran asombro, su sonrisa nerd y sarcástica el esposo de mi hermana decía exactamente lo mismo… pero tal vez Celeste tenga esta especie de principios —moviendo sus manos con sarcasmo- que no la dejen hacer lo incorrecto.
— Sí, ella no lo hará.
—Tranquilo, estás en etapa de negación, pero todo estará bien. Te recomiendo buscar en internet “100 cosas por las que una mujer fiel dejaría de ser fiel”… es increíble… lo hemos leído todos los hombres de la familia… pero, amigo, tal vez tú seas la excepción… Todo estará bien… Solo espero no estar en etapa de negación igual que tú; algunas veces siento que mi esposa es como Celeste…
Damian me irritaba, pero no dejaba de pensar en eso, y ¿qué tal si mi Celeste sí me dejaba? Por alguna razón me parece imposible que ella me hiciera algo así. Nunca sentí alguna preocupación con Celeste; recuerdo que si alguien comenzaba a coquetear con ella, ella enseguida salía corriendo y me abrazaba, pero ya estaba tan distanciado de ella que nuestro último abrazo no es tan posible de recordar.
Me evadía por completo, se le olvidaba que los viernes es nuestra “cita de los viernes para salir a su restaurante favorito” y que quede claro que siempre era el restaurante de la primera cita; si yo estaba en casa, ella quería salir rápidamente, y si no estaba seguramente se quedaba allí, (eso espero), debería contratar algún tipo de detective privado para saber que hace..o…espera esto sería lo más estúpido del mundo, Celeste no sería capaz de hacerme algo asi, soy todo lo que ella pudiera desear, y ¿conocer a otro? ¿en serio? ¡no sería capaz!
Al montarme en mi carro, miro mi celular, y allí estaba el mensaje que le había enviado a Celeste:
"cita de los viernes en el restaurante"
Pero solo están estas dos rayitas azules que me demuestran que no solo me deja en visto, sino que no le importo en lo absoluto no responderme.
Ella
Por alguna razón, en mis pensamientos me sentía segura, y no quiero hablar mucho de lo que hago allí, pero sí quiero hablar de lo mucho que me inspiró. Me siento más hermosa, comencé a hacer ejercicios, a vestir cosas que siempre me gustaron, a ver en el espejo una mujer llena de fuerza que no necesitaba a alguien para ser feliz. Ahora me perdía en mis pensamientos horas y horas, reía por montones, y cuando había lágrimas, sentía que sanaba el alma. Escuchaba a Zac decirme:
-¿En qué piensas, Celeste?
Y en seguida le decía alguna respuesta rápida como: “en las cosas que tengo que hacer hoy”, “algo muy chistoso que vi mientras iba al trabajo”.
Nunca dejaría que Zac supiera qué pienso, además, ¿para qué decirle? Igual no me iba a prestar atención, tal vez me escucharía y empezaría a decir lo dramática que soy. Lo que importaba ahora era que mi mente se ha convertido en mi refugio y no pienso decirle.
Narración de El.
Soy Zac y si me envias un comentario te responderé.

